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Microrrelato: El hombre analógico.

  Ya desde pequeño, Iván Torres tuvo una relación complicada con las máquinas. Por ejemplo, bastaba con que estuviese cerca del tocadiscos para que la aguja saltase, o que la lavadora se atascase e inundase todo el baño de agua. La televisión o el ordenador tampoco se libraban de su nefasta influencia. Sus padres, más allá de considerarlo torpe o directamente patoso, estaban convencidos de que su hijo tenía un gafe para todo lo que fuera digital. Su hermano mayor, sin embargo, leyó en una revista científica que existían cuerpos que generaban un campo magnético natural que afectaba a las máquinas que estuviesen cerca de ellos. Sea como fuere, a lo largo de su vida, Iván Torres y las máquinas jamás se llevaron bien. Nunca dispuso de un teléfono móvil, e internet era para él un universo extraño en el que, al parecer, cabía todo el conocimiento del mundo. Siendo ya anciano, achacoso del corazón, no hubo manera de ponerle un marcapasos que funcionase correctamente. Y ya muy enfe...

Microrrelato: El Super.

Le llamábamos el Súper porque era “ insuperable ”. Cuando cogía el balón por la banda izquierda y se lo pegaba a la bota, ya no lo soltaba hasta verlo dentro de la portería contraria. Era la estrella de nuestro equipo. Sin embargo, su padre no opinaba lo mismo, y aunque hubiese metido tres o cuatro goles, al terminar el partido, siempre le recriminaba las ocasiones falladas y el resto de tantos que podía haber metido. Tampoco era mal estudiante el Súper , pero seguro que en ese aspecto, su padre tampoco se conformaba con un simple aprobado. Supongo que aquella presión, convertida en rabia y frustración, hizo que acabara tirando la toalla y empezase a frecuentar malas compañías, para terminar cayendo en las drogas. La última vez que lo vi con vida, salía de robar en un hipermercado. Estaba tan enjuto y demacrado que ya no era ni la sombra de aquel chaval atlético y risueño que nos llenaba de ilusión y nos hacía ganar partidos. A su padre le sigo viendo a menudo, haciendo su ron...

Gil Truhan, el juglar de Sahagún: una reconstrucción histórica de una voz perdida.

Este artículo presenta una reconstrucción histórica crítica sobre la figura de Gil Truhan, un juglar supuestamente formado en la Escuela de Juglares de Sahagún en el siglo XIII. A partir de los pocos poemas atribuidos a su voz, referencias documentales dispersas y contexto socio-cultural de la Castilla medieval, se propone una biografía plausible y una interpretación de su obra y relevancia artística. 1. Introducción La investigación sobre los juglares medievales enfrenta un desafío fundamental: la escasa documentación directa. Pese a ello, gracias a textos archivados, crónicas monásticas y lírica fragmentaria, es posible diseñar perfiles individuales. Gil Truhan, figura hasta ahora marginal en los estudios medievales, ofrece un caso paradigmático para abordar la intersección entre tradición oral y textual en Castilla en torno al año 1250. Este trabajo sintetiza evidencia documental —real o plausiblemente reconstruida— para ofrecer una biografía crítica y análisis literario. 2....

Asturias de Pedro Garfias.

 Escuchando ayer una lista de one hit wonders de Spotify, pensé inmediatamente en su analogía con la literatura y más concretamente con la poesía. Cuántos poetas son recordados por un solo y famosísimo poema? Y quizá uno de los más paradigmáticos sea el poema Asturias de Pedro Garfias, un poema magistral, lleno de sentimiento. Tiene otros poemas muy interesantes y logrados, pero es Asturias el que le concedió la inmortalidad literaria. Tal vez sea injusto para su obra literaria, pero al menos será siempre recordado. Cuántos poetas y grupos musicales no pueden presumir ni siquiera de eso?

Seis poetas, seis.

Hay lecturas que uno elige y lecturas que, de algún modo misterioso, lo eligen a uno. Si miro hacia atrás y trato de trazar una genealogía íntima, no académica, sino profundamente personal,  de mi relación con la poesía, aparecen seis nombres. Seis poetas, seis. Y en ese orden, además, porque el tiempo también escribe. El primero es sin duda Jorge Manrique. En él hay algo fundacional, como si tomara toda la tradición anterior y le diera una vuelta más de tuerca, una gravedad nueva. Las Coplas a la muerte de su padre no sólo son un monumento, sino una manera de entender la poesía como meditación sobre el tiempo.  Después llega Francisco de Quevedo, que es exceso y precisión al mismo tiempo. Quevedo no escribe, dispara. Hay en su poesía una inteligencia feroz, una capacidad de retorcer el lenguaje hasta que dice más de lo que parecía posible. Su mirada, tan lúcida como desencantada, abre una grieta por la que entra la modernidad: el desengaño, la sátira, la conciencia de la ruin...

Reseña: "Plantéate esto" de Chuck Palahniuk.

Entre los numerosos manuales sobre escritura que se pueden consultar, unos con más renombre que otros, éste del autor de "El club de la lucha" es cuanto menos curioso y sugerente, plantea aspectos interesantes que en principio pueden parecer nimios pero que resuelven satisfactoriamente un texto y que en el fondo son sin duda efectivos. Este autor nos da una serie de consejos sobre escritura que se podían resumir en: intenta que tu escritura sea creíble, atractiva y fácil de leer. No es tan sencillo a veces, y una mala decisión a la hora de plantear tramas o elegir palabras, pueden sacar al lector de un texto y eso es lo que más cuida Palahniuk, cuyo objetivo primordial es que te enganches a la historia y no la sueltes hasta la última página.

Adiós a Ángel Torres Quesada

 Hace unos días que falleció el que sin duda era uno de los mejores escritores españoles de ciencia ficción de todos los tiempos. Y mi favorito. No era el escritor más sofisticado, complejo y original, en absoluto, pero es que él no pretendía eso, sino entretener, y eso sí que lo conseguía. Era un escritor muy ameno de leer y las tramas y peripecias de sus novelas permanecerán en mi memoria para siempre. Muchas gracias A. Thorkent!